Los sociólogos nos dicen que actualmente vivimos en la sociedad de la información y que evolucionaremos a la sociedad del conocimiento. Esto significa que la sociedad en su conjunto tiene ya a su disposición de forma permanente y casi gratuita un acceso aquella información que le hace falta y que luego, esta estructura social irá cambiando lentamente hacia una sociedad en la que todas las personas tengan un acceso gratuito y casi instantáneo a aquel conocimiento que necesiten.
Yo creo que muchas veces estamos quizás anticipando un futuro que aún no ha llegado y nos creemos que vivimos en él, puesto que para mi la sociedad que nos rodea tiene aún mucho de lo que tenía en la era industrial, y que la transformación hacia otro tipo de sociedades aún tiene que durar.
Es verdad que el acceso a Internet es ya casi universal, al menos en nuestro país, pero también es verdad que la digitalización de las ofertas y de los servicios de manera electrónica aún no constituye una verdadera ventaja competitiva para las empresas y que, el viejo paradigma de Porter en el que se basó la era industrial, de diferenciación o liderazgo de costes, aún tiene su plena validez.
Creo que alcanzaremos la sociedad de la información cuando la base para competir esté en el acceso universal y ubicuo a un determinado tipo de información útil, o sea, cuando las ventajas competitivas se tengan con productos y servicios customizados casi en el momento, porque estarán programados para ser inteligentes y decidir su actuación según esa programación. Entonces, las diferencias entre quedarse dentro o fuera del mercado, estarán en la flexibilización del producto dentro de un entorno inteligente basado en la información recogida.
Y aún queda bastante para llegar, puesto que actualmente las tecnologías sobre las que se basan la competitividad están recogidas en los procesos de fabricación y no en los procesos de información el usuario o el cliente final, y la economía de servicios que llega a ser más del 60% de nuestro PIB, no soluciona el problema de la aceleración de los ciclos de información a la hora de competir.
Yo creo que de igual manera se podría hablar de era del conocimiento avanzado, que llegará cuando la mayor parte de las relaciones comerciales y sociales, e incluso la propia diferencia entre un competidor y otro, se dé en base a la capacidad de aprender unos productos de otros, unos servicios de otros, en base a un conocimiento que, como todos los activos, también tendrá su ciclo de vida y su operatividad, porque no se podrán lanzar al mercado más que productos inteligentes con capacidad para aprender y comunicar lo que han aprendido.
Este estado se alcanzará cuando haya una demanda y una sociedad lo suficientemente maduras como para que, una economía basada en ese tipo de productos, solucione más problemas que los que puede generar, y no cuando en los laboratorios se demuestre que es posible hacerlo.
No me cabe la menor duda que ese tipo de circunstancias, la de la sociedad de la información en primer lugar y la del conocimiento en segundo lugar, van a cambiar todas las relaciones económicas y sociales que durante años hemos dado por sentadas y que, a medida que el cambio se acelere, el número de personas y de sociedades que se vayan quedando atrás va a aumentar. Por eso he dicho antes que se necesita una sociedad lo suficientemente madura como para asumir ese cambio.
Y ésa va a ser una de las principales variables contra la que tendrá que luchar la sociedad del conocimiento avanzado: conocer hasta qué punto sus propios axiomas y paradigmas son limitados y pueden causar más problemas que los que intentan resolver, es decir, se requerirá de la capacidad para dirigir política pero inteligentemente la innovación tecnológica, sabiendo las consecuencias económicas y sociales que pueden tener lugar en todo tipo de sociedades: las de los países actualmente desarrollados y las de los países en vías de desarrollo.
La capacidad de ejercer un liderazgo colectivo de las organizaciones y de las sociedades, va a ser cada vez más necesaria, porque todo tendrá que formar parte de un sistema que tiene que evolucionar a un mismo tiempo.
Y la inteligencia política tendrá que saber resolver ese tipo de problemas.
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