martes, 11 de mayo de 2010

El valor añadido

Se habla mucho de valor añadido, pero muy pocas se define con claridad. Nosotros vamos a hacer un intento: Valor añadido es lo que aportamos a una cadena de valor, a un trabajo, de forma que sin nuestra intervención el producto o servicio final no sería el mismo, si no que sería inferior.

Prácticamente vendría a ser lo mismo que decir, que es aquello por lo que nuestro producto o nuestro servicio es valioso, gracias a nosotros y sólo a nosotros.

La cuestión ahora es si realizamos la siguiente pregunta: ¿Sabemos definir todos el valor añadido que damos en nuestro trabajo?. Yo creo que estamos seguros de que la respuesta que obtendríamos sería abrumadoramente afirmativamente. Eso sí, hasta que empezáramos a pedir detalles y pormenores, porque entonces nos daríamos cuenta de que no lo sabríamos definir bien.

¿Por qué sucede eso?

Pues muchas veces porque hay un sistema, una organización que nos ha colocado en nuestros puestos de trabajo sin una idea clara de lo que realmente quiere de nosotros, buscando sólo que seamos fáciles de gestionar. Es decir, una organización que no ha nacido para crear valor, si no para mantener una estructura y que por lo tanto, los empleados que la componen son incapaces de decir qué valor pueden añadir, afirmando, plenamente convencidos, que se limitan a cumplir con las órdenes y con el contenido de su puesto de trabajo.

Y si somos sinceros, tendremos que reconocer que mantener la estructura por la estructura, nunca ha añadido valor alguno... por mucho que nos cueste reconocerlo, sobre todo a los departamentos de Recursos Humanos.

Volvemos a repetir, ascender en ese tipo de organizaciones no es inteligencia política. Inteligencia política es dar a la organización la mejor estrategia, y a la estrategia, la mejor organización, es decir, que todos, y decimos todos, puedan aportar su valor añadido no sólo a nivel individual, si no también a nivel colectivo, que es mucho más importante.

Y ahora bien... ¿Pór qué los accionistas y los Consejos de Administración no se preocupan de la capacidad de dar valor añadido presente y futura, que es la base de la competitividad, que pueden dar sus empleados, equipos y organizaciones, y la mejor forma de cuidar el futuro de sus inversiones?

Creemos que la respuesta está clara: Tienen capacidad para ver muy claro el corto plazo y muy mala para el largo plazo, es decir, miopía política.

Y a muchos les hace falta una buena auditoría estratégica como si fuera unas buenas "gafas".

No hay comentarios:

Publicar un comentario