jueves, 29 de abril de 2010

La prospectiva

La prospectiva es la actividad que consiste en estudiar las diferentes posibilidades que se pueden dar en un futuro para, basándose en ellas, tomar las mejores decisiones en el momento presente. Prácticamente es un estudio de hipótesis y de escenarios que se nos pueden dar en una determinada situación para que así, podamos tomar las mejores decisiones y actuaciones de cara a estar mejor posicionados en el futuro.

Si por ejemplo, trabajamos con la hipótesis de que la nanotecnología cambiará por completo las reglas del mercado de los materiales industriales para el año 2020 (imaginando que sea el nuestro), la mejor decisión que podemos hacer es entender qué es la nanotecnología y qué tipo de competencias, modelos de negocios, contactos, etc. podemos establecer para poder estar preparados de cara a un futuro.

Claramente está muy ligada a la opinión subjetiva de muchos expertos, a nuestros propios juicios de valor (gustos, aspiraciones, etc.), a la toma de decisiones por parte de los Gobiernos, a las herramientas y técnicas que usemos para elaborar esos escenarios, al número de escenarios que elaboremos, etc.

Queremos hablar de ella, precisamente porque está muy ligada a una de las características básicas que debe tener toda estrategia y toda inteligencia política: La visión.

Ya hemos hablado en otros posts sobre las características del liderazgo colectivo, hablemos ahora de la visión colectiva realista, para ver cómo todo se relaciona.

La trascendencia que tiene este hecho es que la visión estratégica, a nuestro juicio, tiene que apoyarse cada vez más en la prospectiva para tener conocimiento, contacto y experiencia con un mundo que aún no existe, y con un "querer ser" al que puede aspirar.

Un liderazgo colectivo sin una visión estratégica clara carece de la suficiente capacidad para desarrollarse y poder alcanzar los objetivos que se proponga. La visión aporta la causa que debe mover a los colectivos a luchar y a trabajar, es esa "claridad de ideas" de la que debe surgir el liderazgo y la voluntad de los equipos de trabajo.

Sin una visión, apoyada en una serie de técnicas realistas, como las de las prospectiva, nunca se puede tener la inteligencia política necesaria para alcanzar ningún tipo de triunfo.

La organización abierta

Venimos exponiendo en estos posts sobre los cambios en las relaciones laborales, sobre todo en lo que se refiere a la hora de gestionar el conocimiento aplicando la inteligencia política.

Nuestra opinión ahora es que para maximizar todo el rendimiento de la organización, la inteligencia política debe ser lo suficientemente flexible como para conocer todas las limitaciones que tanto la estructura como las personas que forman la empresa, tienen. Y con limitaciones nos referimos, no a forma "poco adecuadas de hacer las gestiones", si no a limitaciones, medidas en términos de coste de oportunidad, que la empresa tiene debido a su incapacidad para poder realizar y desarrollar ciertas capacidades en un periodo limitado de tiempo.

La organización abierta es una idea que viene ya desde hace tiempo con bastante fuerza. Se trata de desarrollar temporalmente aquellas oportunidades de negocio que surjan con relaciones externas a la propia organización con la finalidad, no sólo de que la organización no pierda dichas oportunidades, si no también de que su capacidad de aprendizaje colectivo, no individual, se incremente y maximice.

Para ello, seguimos pensando que el liderazgo colectivo es necesario, ya que no se trata de un outsourcing de ciertas actividades que no son el "core-business" si no de algo muy distinto, del desarrollo de una organización lo más eficiente y eficaz posible en aquellas actividades que si son parte del "core-business" pero que no puede optimizar por si sola.

De la capacidad que tenga toda la organización para aprender de esas oportunidades y de la adaptación que pueda tener a modelos más flexibles de desarrollo y de aprendizaje, gracias a la colaboración abierta, va a depender, por paradójico que parezca, su capacidad de competir en el futuro como colectivo.

De ahí que la inteligencia política tenga que dominar las relaciones estratégicas, precisamente, para poder ser más estratégica.

lunes, 26 de abril de 2010

El liderazgo estratégico

Ya hemos mencionado en otro post lo poco que creemos en que el liderazgo individual sea la solución a los problemas de las organizaciones del futuro, ya que se basa en un desarrollo de la verticalidad entrando en juego la lucha por el poder. En cambio, también mencionábamos el liderazgo colectivo como una alternativa seria, viable y totalmente alineada con la gestión del conocimiento.

Lo que está claro es que una organización no puede aprender, y por tanto, no puede seguir compitiendo, si sus equipos de trabajo no aprenden y no se desarrollan, y el hecho de tener una visión compartida sobre el proyecto futuro de la empresa, es de gran ayuda.

Ahora bien. ¿A qué nos estamos refiriendo con esto de liderazgo estratégico?. ¡Muy sencillo!. A la coherencia que tiene que haber entre ese liderazgo colectivo, y la estrategia y la inteligencia política; ya que cada uno de estos factores tiene que saber qué da y qué recibe de los otros, dentro de todo el sistema organizativo.

El liderazgo colectivo estratégico se consigue cuando también esa inteligencia política que es colectiva y que tiene que ser compartida, se proyecta en forma de visión en el trabajo de los equipos.

Decir que el liderazgo tiene que ser estratégico, prácticamente es un epíteto según nuestras definiciones, porque estratégico significa que lucha por alcanzar una visión colectiva de toda la organización, siendo ésta la causa, la victoria común a la que todos aspiran.

El liderazgo tiene que potenciar ese compromiso y esa lucha colectiva, en el día a día, creando sinergias entre todos los elementos de la organización, por eso no es necesario decir que tiene que ser estratégico.

La gestión del conocimiento.

Gestionar el conocimiento es gestionar todas las actividades que están relacionadas en torno a el: Desde su creación, pasando por la difusión y asimilación, hasta su renovación, por terminar siendo obsoleto.

El conocimiento cumple una necesidad muy clara en la empresa como es la creación de una competencia o capacidad que tiene que estar relacionada con algo que apoye el desarrollo o crecimiento de una función que resulte necesaria para la competitividad de la organización.

Gestionar el conocimiento es también pensar en términos estratégicos que tipo de trascendencia puede tener, qué tipo de necesidad cubre y, sobre todo, qué clase de errores se pueden cometer en todas y cada una de las etapas de su ciclo de vida: creación, difusión, asimilación y renovación. Siempre con el objetivo de favorecer al máximo la competitividad de la organización.

No tenemos ni que mencionar que casi ninguna empresa hace un inventario de su conocimiento actual, y mucho menos, del conocimiento necesario para el desarrollo de un plan estratégico, y mucho menos aún, de las actividades e infraestructuras necesarias para favorecer y acelerar los ciclos de creación, difusión, asimilación y renovación del conocimiento.

El conocimiento, desde el punto de vista de la inteligencia política, tiene una gestión completamente opuesta a la del poder. Mientras que el poder, cuando se comparte, disminuye; el conocimiento, cuando se comparte, aumenta.

Y como ya hemos dicho, la inteligencia política no es el arte de mantenerse en el poder, es el arte de optimizar el rendimiento de toda la organización. Y para eso hace falta gestionar el conocimiento, tal y como lo hemos expuesto.

viernes, 23 de abril de 2010

Las relaciones estratégicas

Para mi se trata de uno de los fundamentos básicos de la inteligencia política: saber cómo relacionarse y cómo proyectar a la organización más allá de si misma.

Es una dimensión tan importante que debe marcar continuamente el desarrollo de las competencias de muchas personas de la organización. No olvidemos que como se suele decir en los cursos de formación de vendedores: "la venta es una consecuencia, no una causa, de una buena relación con el cliente".

Unas relaciones adecuadas pueden servir para que la organización ponga muchas veces los pies en el suelo y sepa qué imagen realista debe tener de si misma. Pueden también servir para realizar alianzas estratégicas que desarrollen nuevas oportunidades comerciales pero, sobre todo, debe servir para desarrollar internamente la capacidad de innovación que tenga nuestra empresa.

Innovar es crear e imaginar un tipo nuevo de futuro, y eso puede desarrollarse en función de cómo estemos relacionados y de como podamos superar nuestras limitaciones internas, que siempre existen.

Una inteligencia política adecuada potencia las relaciones estratégicas para conseguir tener una organización más competente en todas y cada una de sus capacidades; adapta la estrategia a las relaciones y viceversa, porque sabe que todo está relacionado internamente y debe tener una concepción sistémica de la empresa.

Las organizaciones no sólo se relacionan para hacer lobby, se relacionan, igual que las personas, para ser superarse y ser mejores de lo que son.

La falta de estrategia y la cultura empresarial

La mayor parte de las empresas no tienen estrategia debido, como estamos viendo en todos los posts, a que no tienen, a nivel interno, un reparto equitativo del poder. Si el objetivo del "reparto de beneficios" a los accionistas se impone por encima de los demás criterios según las diferentes cimas y caídas de las bolsas, puede suceder que ningún plan estratégico que se haga, tenga la suficiente persistencia como para durar en el tiempo.

Esto también se traduce en algo tan básico como es que la cultura empresarial ("aquello que nunca se debe ignorar para sobrevivir en una organización" y, que se plasma en las actitudes de peloteo al jefe, decirle siempre lo que quiere oír, etc). termine transformando la "inteligencia" de los empleados en algo que ni ellos mismos son capaces de controlar al final.

La realidad demuestra es que sin estrategia es imposible tener un crecimiento coherente, ni un desarrollo colectivo de la organización. De ahí que la inteligencia política tenga que saber manejarla para dar a la organización, la mejor estrategia posible, y a la estrategia, la mejor organización y cultura posible.

Aunque para hacerlo, tenga que conseguir someter al poder interno a una crítica metodológica, para que así pueda existir una pequeña, aunque sea pequeña, posibilidad de cambio.

Contabilidad creativa

Uno de los mayores problemas con los que, a mi juicio, se enfrenta la situación económica actual es la falta de credibilidad de muchas actuaciones, debido precisamente a la falta de transparencia y de auditoría de toda la actividad. Y uno de los factores que influye en esa falta de credibilidad, es la manipulación de las cuentas contables, para que resulten ser lo que a los más poderosos "stakeholders" les interesa que sean; labor que es posible gracias a las amplias interpretaciones que se puede hacer de las normas contables. (Contabilidad creativa)

En la mayor parte de las empresas que cotizan en bolsa, son los grandes grupos que controlan los Fondos de Inversión y de Pensiones, los que controlan los Consejos de Administración y los que dictan la política que tienen que seguir los ejecutivos. Y dichos grupos están más interesados en la creación de "valor" para el accionista que en cualquier otra variable, por lo que imponen su visión.

En otras palabras, obligan a las empresas a implantar una serie de políticas que puede comprometer su competitividad a largo plazo, con improvisados giros cortoplacistas, además de mostrar unas cuentas contables que son las más "convenientes" para hacer subir el precio de las acciones.

Desde un punto de vista del análisis político, esto es como si una dimensión (el reparto de dividendos) se impusiera a todos los demás grados de libertad de la empresa (el económico, el técnico, el comercial, etc) y los subordinara, matando precisamente esa "libertad" de desarrollo individual que tienen que tener.

La consecuencia es una pérdida de competitividad por falta de inteligencia política de los propios Consejos de Administración.

miércoles, 21 de abril de 2010

Liderazgo Colectivo

Desde hace mucho tiempo me ha llamado la atención la manera por la cual el liderazgo individual se considera una condición indispensable de los estrategas. Casi siempre se suele considerar que son las personas que forman los diferentes Comités de Dirección, las personas que tienen que encargarse de definir el rumbo que debe tomar la empresa.

Yo no creo que los liderazgos individuales aporten mucho a solucionar los problemas de las organizaciones, es más, creo que la mayor parte de las veces los agravan. En lo que si que creo es en los liderazgos de los colectivos y de los equipos de trabajo, como forma de acelerar los cambios positivos y como forma de apoyar y de enriquecer el patrimonio político que puede tener una empresa.

El problema es que los liderazgos colectivos son mucho más difíciles de conseguir, ya que se trata de conseguir que los equipos no sólo tengan una personalidad y una visión propias, si no también una inteligencia definida y una voluntad colectiva por desarrollarla.

Internet es un magnífico ejemplo de liderazgo colectivo y de como un conjunto de personas "enredadas" unas con otras pueden lograr acelerar una serie de cambios que ponen en muchos problemas a muchísimas organizaciones verticales en donde prima el liderazgo individual.

Para mi, mientras que lo que se llama liderazgo individual, muchas veces es fruto de la vanidad y de la torpeza de quienes rodean al supuesto líder; el liderazgo colectivo, es algo verdaderamente apasionante y que merece la pena experimentar y vivir.

martes, 20 de abril de 2010

Responsabilidad Social

Uno de los temas de más actualidad es el de la RSC. Hoy día, casi todas las empresas se apuntan a hacerlo y todas las que lo hacen lo comunican de tal forma, que parece que son más importantes las acciones de comunicación, que los hechos en si mismos.

Relacionado con el post anterior, no creo que casi ninguna empresa, lo considere una actividad estratégica y que como tal, lo audite, más allá de donde pueden ir los indicadores del GRI.

El problema es que esas organizaciones realizan actividades de RSC pero sin ser en si mismas organizaciones responsables, es decir, actúan por un interés, pero no cambian su manera de ser. En otras palabras, pueden tener un modelo de negocio totalmente irresponsable y que no se cuestiona, pero realizan acciones de RSC, y con eso ya creen, y al menos así lo comunican, que cumplen.

La realidad es que con el paso del tiempo, nos estamos saturando de tantas acciones de RSC, que ya las labores de comunicación de esas empresas, empiezan a pasar desapercibidas para quienes consideran su público objetivo que de poco o de nada sirven ya. El mercado madura y envejece. El público se cansa de oir siempre lo mismo y ya no diferencia entre los mensajes que le llegan.

Realizar RSC para mi, supone realizar un cambio en el modelo de negocio, y admitir que éste sólo puede desarrollarse si es responsable, es decir, si forma parte de una visión compartida de todos los agentes que van a actuar y a desarrollarlo. Y para llevarlo a cabo se requiere de una inteligencia política adecuada que sirva tanto para dar un sentido a toda la labor a desarrollar, como para vencer las oposiciones internas que todo cambio organizacional requiere.

En otras palabras, sólo podríamos creer en la acción responsable de las empresas si se auditara estratégicamente, porque forma parte de una dimensión más en donde tiene que desarrollarse.

lunes, 19 de abril de 2010

Auditoría estratégica

Todos sabemos que las cuentas que se presentan en el Registro Mercantil no son fiables, ya que se maquillan, bien de cara a pagar menos impuestos, bien de cara a obtener más préstamos bancarios. También todos sabemos que la mayor parte de las auditorías que se pasan son de carácter contable, con el objeto de ver si los estados financieros recogen la "imagen fiel" de la empresa.

Estas auditorías son encargadas por los accionistas representados en los Consejos de Administración con el fin de tomar sus propias decisiones y de destituir o confirmar a los ejecutivos de la empresa.

Lo que siempre me ha llamado la atención es esto: ¿Por qué si los Consejos de Administración confían en una determinada estrategia, no auditan si el equipo directivo la está ejecutando correctamente?. ¿Creen que a través de los estados financieros, lo van a saber todo?

La solución para mi estaría en llevar a cabo auditorías estratégicas, que les digan a los Consejos de Administración y a los pequeños accionistas, si realmente los equipos directivos están llevando a cabo a lo que se han comprometido. (Algo similar a comprobar si los políticos cumplen con sus programas electorales).

La razón habitual por la que no se hace es que en la mayor parte de las organizaciones no existe un plan estratégico, es decir, no tienen estrategia, o mejor dicho sólo la tienen cuando piensan en los dividendos que van a dar, y en lo que van a hacer para conseguirlo.

Desde el punto de vista de la inteligencia política, incluso desde el punto de vista de la Responsabilidad Social, es un error, ya que sólo se piensa en una dimensión: el reparto de beneficios, y se ignoran todas las demás que pueden hacer más competitiva a una organización: Recursos Humanos, Innovación, Clientes, etc.

La Inteligencia Política

La inteligencia política no es el arte de alcanzar el poder como sea, es el arte de saber dirigir a una organización para que alcance sus objetivos y para que optimice el uso de sus recursos y capacidades.

Normalmente se la suele considerar una habilidad personal asociada con la inteligencia emocional, la capacidad de cálculo, el don de gentes, etc., cuando es más bien, una capacidad colectiva muy ligada al liderazgo, al desarrollo de una estrategia y sobre todo, al saber relacionar los diversos elementos de una organización de una forma coherente.

No es ascender en una cadena de mando, es comprender todos los puntos de vistas y toda la problemática que conlleva la toma de decisiones en una organización.