lunes, 26 de abril de 2010

La gestión del conocimiento.

Gestionar el conocimiento es gestionar todas las actividades que están relacionadas en torno a el: Desde su creación, pasando por la difusión y asimilación, hasta su renovación, por terminar siendo obsoleto.

El conocimiento cumple una necesidad muy clara en la empresa como es la creación de una competencia o capacidad que tiene que estar relacionada con algo que apoye el desarrollo o crecimiento de una función que resulte necesaria para la competitividad de la organización.

Gestionar el conocimiento es también pensar en términos estratégicos que tipo de trascendencia puede tener, qué tipo de necesidad cubre y, sobre todo, qué clase de errores se pueden cometer en todas y cada una de las etapas de su ciclo de vida: creación, difusión, asimilación y renovación. Siempre con el objetivo de favorecer al máximo la competitividad de la organización.

No tenemos ni que mencionar que casi ninguna empresa hace un inventario de su conocimiento actual, y mucho menos, del conocimiento necesario para el desarrollo de un plan estratégico, y mucho menos aún, de las actividades e infraestructuras necesarias para favorecer y acelerar los ciclos de creación, difusión, asimilación y renovación del conocimiento.

El conocimiento, desde el punto de vista de la inteligencia política, tiene una gestión completamente opuesta a la del poder. Mientras que el poder, cuando se comparte, disminuye; el conocimiento, cuando se comparte, aumenta.

Y como ya hemos dicho, la inteligencia política no es el arte de mantenerse en el poder, es el arte de optimizar el rendimiento de toda la organización. Y para eso hace falta gestionar el conocimiento, tal y como lo hemos expuesto.

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