jueves, 29 de abril de 2010

La organización abierta

Venimos exponiendo en estos posts sobre los cambios en las relaciones laborales, sobre todo en lo que se refiere a la hora de gestionar el conocimiento aplicando la inteligencia política.

Nuestra opinión ahora es que para maximizar todo el rendimiento de la organización, la inteligencia política debe ser lo suficientemente flexible como para conocer todas las limitaciones que tanto la estructura como las personas que forman la empresa, tienen. Y con limitaciones nos referimos, no a forma "poco adecuadas de hacer las gestiones", si no a limitaciones, medidas en términos de coste de oportunidad, que la empresa tiene debido a su incapacidad para poder realizar y desarrollar ciertas capacidades en un periodo limitado de tiempo.

La organización abierta es una idea que viene ya desde hace tiempo con bastante fuerza. Se trata de desarrollar temporalmente aquellas oportunidades de negocio que surjan con relaciones externas a la propia organización con la finalidad, no sólo de que la organización no pierda dichas oportunidades, si no también de que su capacidad de aprendizaje colectivo, no individual, se incremente y maximice.

Para ello, seguimos pensando que el liderazgo colectivo es necesario, ya que no se trata de un outsourcing de ciertas actividades que no son el "core-business" si no de algo muy distinto, del desarrollo de una organización lo más eficiente y eficaz posible en aquellas actividades que si son parte del "core-business" pero que no puede optimizar por si sola.

De la capacidad que tenga toda la organización para aprender de esas oportunidades y de la adaptación que pueda tener a modelos más flexibles de desarrollo y de aprendizaje, gracias a la colaboración abierta, va a depender, por paradójico que parezca, su capacidad de competir en el futuro como colectivo.

De ahí que la inteligencia política tenga que dominar las relaciones estratégicas, precisamente, para poder ser más estratégica.

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