sábado, 29 de mayo de 2010

La otra inteligencia política

Recientemente hablaba con un colega sobre la definición correcta que podía tener la inteligencia política, y este colega mío discrepaba de lo que yo decía, afirmando que la inteligencia política era la sabiduría y el conocimiento que debería tener el director general de una empresa para llevarla adelante.

Ese tipo de afirmaciones que, desde luego, se presentan en nuestro mundo como de un uso común, encierran unas sutiles mentiras que no puedo por menos de señalar.

En primer lugar, la inteligencia política no es el uso correcto del poder, puesto que el poder o el mando tiene múltiples dimensiones por donde poder desarrollarse por lo que habría que tener en cuenta que ese "uso correcto" debería ser multidimensional y desde luego con un gran número de sinergias internas, pero además, ese "uso correcto", se tiene que dar en razón de unos baremos o medidas, en razón del cumplimiento de unos objetivos que también encierran un contenido político, y que determinen lo que es "correcto" de aquello que no lo es. En otras palabras, no se puede determinar siempre de forma totalmente objetiva lo que es "uso correcto", puesto que depende de unos criterios de valoración muy amplios y establecidos de forma arbitraria, la mayor parte de las veces por el propio poder.

En segundo lugar, ese uso del poder no se basta por si mismo para conseguir los objetivos estratégicos, ya que precisa no sólo de unos recursos y de unas capacidades creadas por esos recursos, si no también de un conocimiento que sea consciente de hasta qué punto esos recursos y esas capacidades son los adecuados para la organización. Por lo que necesita relacionar todos los recursos y todas las capacidades con todas las necesidades de la estrategia y de la estructura, y ver en qué medida cada elemento potencia o reduce a los demás elementos del sistema. Labor de análisis y de toma de decisiones que va más allá de las capacidades de una sola persona, el supuesto director general, y que requiere por lo menos de la colaboración de todo un equipo, cuando no de partes importantes de la organización. Por lo tanto, la inteligencia política no se queda sólo en la cabeza del director general, ya que precisa de la labor de todo un equipo alineado para poder manifestarse.

Y en tercer lugar, la inteligencia política no es un conocimiento que se adquiera estudiando o leyendo libros, es una práctica que se requiere analizando los sistemas empresariales y viviendo todas las implicaciones de los problemas, tanto desde el punto de vista humano, a nivel individual, como desde el punto de vista colectivo a nivel de toda la organización, como también desde el punto de vista del exterior de la misma. Práctica que requiere de una capacidad de aprendizaje colectivo, y no de un mero desarrollo individual, en la persona del primer mando.

Yo no sé hasta qué punto se puede considerar que un director general es inteligente desde el punto de vista político, cuando la mayor parte de las veces no se audita su labor desde el punto de vista estratégico. Lo que si que creo es que hay colectivos que pueden llegar a serlo cuando realmente desarrollan para ello sus capacidades de aprendizaje, por ello hablaría de que una organización es inteligente desde el punto de vista político, cuando sabe optimizar sus recursos para conseguir los mejores resultados. Definición bastante más clara y motivadora, y que no encierra la sutil mentira de justificar al poder como sea.

Según evoluciona el mundo cada vez más se va viendo que tanto la inteligencia, como el conocimiento, como también la capacidad de aprendizaje tienen cada vez implicaciones más colectivas. Una persona no es inteligente de por si, si no que ayuda a todo un equipo a actuar, repito, a todo un equipo a actuar de forma inteligente. Y esto no tiene como objetivo justificar al poder, tiene como objetivo, comprobar hasta qué punto los equipos y las organizaciones son capaces de actuar consiguiendo metas y objetivos propuestos.

Ejemplos tiene la historia de que las personas individuales por si mismas, agotan su inteligencia, en cosas que no se transcienden a si mismas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario