jueves, 24 de junio de 2010

Sobre Fundaciones y Responsabilidad Social

Hay un serio debate sobre el papel que deben hacer la fundaciones de las empresas en la Responsabilidad Social de las mismas y en el, puede haber opiniones para todos los gustos.

Una de ellas exponen que dado que la RSE debe ser considerada una actividad estratégica de la empresa, dicha actividad no puede ser externalizada a una organización externa a ella, como puede ser una Fundación que la misma empresa ha creado. (Aunque es muy difícil argumentar que la Fundación de la empresa XYZ, sea externa a ella, cuando es la misma empresa la que la financia y, sobre todo, la que la cede el uso de su marca)

Otra de ellas, se puede encontrar en Wikipedia  en el capítulo titulado "De la filantropía desinteresada a la filantropía corporativa estratégica" (http://es.wikipedia.org/wiki/Responsabilidad_social_corporativa ), en donde se expone que la integración de la RSE en la estrategia de la empresa se potencia de esta forma y que así las empresas "ayudan ayudándose".

Desde mi punto de vista, debe de primar el objetivo de maximizar la acción social y medioambiental y, sinceramente creo que, dentro de este debate, se va a imponer a la larga la segunda opción, no porque sea la mayormente elegida por las empresas, si no porque es la que de verdad va a conseguir que las empresas modifiquen sus estrategias para hacerlas más socialmente responsables. Opción con la que toda la sociedad gana.

Esto no quita desde luego, que las fundaciones deban ser entidades sin ánimo de lucro, como en teoría también lo debería ser la RSE, pero el hecho de no tener ánimo de lucro, no significa que no tenga ánimo de creación de valor para algunos "stakeholders" y que dicha creación de valor, tenga como consecuencia un hallazgo de ventajas competitivas para las empresas.

La diferencia entre "ánimo de lucro" y "ánimo de creación de valor", a mi juicio, está en la inmediatez en la obtención de los beneficios; teniendo un especial cuidado de que si a la acción responsable se la despoja del concepto de "ánimo de creación de valor", estamos poniendo en tela uno de los cimientos que más ayuda tanto a la innovación, como al afán de las empresas por vencer sus dificultades y aumentar su competitividad.

Personalmente creo, que nadie puede ser tan purista como para creerse más grande que la vida y que las Fundaciones deben aportar un beneficio tanto a las empresas que las financian como a la sociedad en general, eso si, en una dimensión distinta que no se puede ser explotada por los cauces habituales de las organizaciones comerciales.

Tienen un rol importante, pero un rol que no puede ser minimizado o trivializado en una simple abnegada acción social, en una época como ésta en donde todos los conceptos están sufriendo fuertes revisiones, fundamentalmente porque fueron creados para poner orden en un mundo que lentamente está dejando de existir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario