domingo, 20 de junio de 2010

La gestión de las crisis

Muchas de las veces que se menciona la inteligencia política, se hace desde la perspectiva que ha servido para resolver un problema o un conflicto. Es en esos casos, en los que se afirma si se ha actuado de forma inteligente o no, cuando los intereses de todas las partes se han resuelto y no se ha cerrado en falso el conflicto que ha tenido lugar.

Esto es cierto. Una de las funciones básicas que debe ejercer el poder es saber gestionar las crisis y los conflictos, desarrollando las competencias necesarias para su resolución. Actuar, por ejemplo, con prudencia, valentía, honradez, diálogo, etc. cuando la situación así lo requiera y saber cuando mostrarse estratégico, sin perder nunca el sentido global de todas las variables del problema junto con lo que significa para todos los actores que intervienen.

Practicamente, podríamos afirmar que es algo que más que enseñarse en las escuelas de negocios y de liderazgo, se aprende en la "universidad de la vida", queriendo decir con ello, que es una aplicación del sentido común y de la lógica.

Ahora bien, esto es la teoría. Porque... ¿Es en el fondo la situación tan transparente, fácil y trivial?.  Evidentemente no. Yo no creo que haya nadie experto en la gestión y resolución de las crisis, porque todas ellas, son frutos de carencias y defectos de relaciones, de esquemas, de estrategias, que se manifiestan en una serie de síntomas que, hasta llegado un momento, nadie afronta de manera correcta.

Para entender esto tendríamos que empezar dándonos cuenta que la mayor parte de las ocasiones, las crisis no son el problema principal, el problema principal es el modo de abordarlas y entenderlas. Las limitaciones no vienen dadas por la complejidad de los problemas, si no por la falta de alternativas que estamos dispuestas a admitir, que es lo que obliga a cerrar en falso la mayor parte de las veces este tipo de situaciones.

Una capacidad para entender y ver posibles que más alternativas son posibles, es lo que tiene que plantearse, contemplando de qué manera la situación del pasado ha desembocado por pura "evolución natural" en una crisis. Las alternativas son para saber afrontar los cambios, para saber de forma colectiva, adoptar nuevos rumbos y nuevas formas de desarrollo y crecimiento.

Las alternativas tienen que servir a los colectivos a entender y comprender conceptos nuevos del futuro, como nuevas posibilidades de soluciones a los retos.

La inteligencia política no es tanto el saber jugar con los agentes que actúan en una crisis para obtener una solución "win-win", es la capacidad para saber buscar alternativas que desarrollen a todos los colectivos que hay detrás de esos agentes; porque es eso precisamente lo que es una crisis, una situación de incapacidad de desarrollarse y crecer.

El ver la inteligencia política como un juego es un error muy común, yo recomendaría verla con una mentalidad de visionario-emprendedor, con un gran espíritu práctico, pleno de sentido común y con una gran fe e ilusión puestas en el futuro.

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