martes, 15 de junio de 2010

La condición humana

De las lecturas de cualquier libro de psicología se puede llegar a la conclusión que los seres humanos somos complejos, que no actuamos conforme a una coherencia ni a una lógica y que somos una fuente constante de contradicciones.

Si ya esa complejidad se da a nivel individual, imaginemos lo que puede ser cuando estamos en un grupo organizado, como puede ser una empresa, en donde cada uno no ya actúa conforme a sus caprichos, sino conforme a unos intereses que, cada cual en su medida, comprende parcialmente. Por eso, no es extraño que haya quien afirme que, a nivel del psico-análisis, los mismos problemas individuales, se manifiestan también a nivel colectivo en el seno de muchas organizaciones.

Ejemplos puede haber muchos, pero de una forma o de otra, si queremos ser prácticos, lo que tenemos que estar seguros es que no hay nadie, pero nadie, que sea indiferente a su relación con las organizaciones, puesto que la mayor parte de la satisfación de nuestras necesidades, ambiciones, relaciones, etc. es posible gracias a su existencia.

La sociedad y el progreso, sólo es posible gracias a la existencia de una estructura sobre la que se tejen una serie de relaciones. Podrá tener estrategia o no, pero siempre tendrá que tener estructura, y casi siempre, la relación que cada persona tenga con esa estructura terminará por afectar a la imagen que ese persona tenga de si misma.

Expongo todo esto, porque quiero hacer ver que de la misma condición humana, se desprende un carácter político, no en la medida que tenga una ideología de cualquier clase, si no en la medida que le afecta a las relaciones que tiene con todas las estructuras organizativas de la que forma parte: familia, empresa, asociaciones, grupos de amigos, vecinos, etc.

Y frente a este hecho, resulta curioso, como siendo el hombre de una naturaleza tan social y tan política, existan poquísmos estudios científicos que se dediquen a analizar los errores y los fallos que se comenten a la hora de organizarse en grupos, qué defectos son los más comunes, qué actitudes mayoritarias han tenido grandes fracasos en un medio plazo, etc.

¿Por qué se desprende, de la misma condición humana, un miedo a poder elaborar un estudio científico y un análisis del poder, para poder examinar si es conveniente el modo de ejercerlo, de aplicarlo, de ejecutarlo, de compartirlo, etc.?. ¿Cómo puede ser que una de las mayores obsesiones de muchas personas, léase ascender, triunfar, ser más, etc., no se puede aprender, ni estudiar, ni examinar desde un punto de vista desapasionado y frío, con el fin de poder elaborar un conocimiento que ayude a otras personas, enseñándoles cómo poder hacerlo mejor?.

La naturaleza humana es así de contradictoria. Tiene verdadero miedo de si misma. Es incoherente con sus propios objetivos y realidades, y pretende reducir la razón y el análisis a un plano meramente emocional, en donde sólo cuentan momentos pasajeros de felicidad.

Quizá haya que empezar a comprender las propias limitaciones de nuestra humana condición, para poder empezar a mejorar y a superar, todo cuanto nos impide llegar más allá de nosotros mismos. Es necesario aportar un nuevo conjunto de ideas y de opiniones, que nos hagan preguntarnos hasta qué punto nos vemos sometidos por esa ignorancia y esa incapacidad de analizar y de medir las actuaciones de las empresas y de las organizaciones.

Y por mucho que nos sorprenda, eso no se puede resolver ni con dinero, ni con innovación, ni con tecnología. Existen otro tripo de barreras más intangibles, que hay que derribar.

La inteligencia política tiene que surgir como lo que tiene que ser en su origen: una nueva forma de pensar diferente.

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