sábado, 5 de junio de 2010

Cómo venden otros la Inteligencia Política

Siempre me ha hecho gracia la manera en que muchas personas intentan crear una marca de productos que en si no tienen mucho contenido. Es lo que siempre se ha llamado "envoltorios vacíos" o popularmente "fantasmadas", porque al levantar "la sábana" uno se da cuenta de que debajo de "eso" no hay nada y que era absurdo tenerlo respeto y miedo.

Navegando por la red me he encontrado esta empresa tan original, que se denomina a si misma (la traducción es mía) como "la academia de la inteligencia política" y que muestra en su página web estos casos de estudios tan curiosos en los que las empresas que los contraten pueden solucionar problemas tan "complicados".

Francamente, a uno se le viene a la cabeza la vieja paradoja de Oscar Wilde de que "Jamás somos más sinceros que cuando nos engañamos", porque no se puede por menos calificar de esta manera, lo que hacen algunas personas y organizaciones a la hora de contratar consultores de esta "calidad", porque... Vayamos por partes:

En primer lugar, la Inteligencia Política no es un curso de autoayuda, ni un manual de "usted también puede conseguirlo", ni a nivel personal ni a nivel de equipos y colectivos de trabajo. Es una capacidad para saber utilizar todos los elementos, proyectos y capacidades de una organización para conseguir éxitos colectivos, y de lo que estamos convencidos es que esa capacidad es más colectiva que individual. Aunque tengo que reconocer, que dentro del mercado de las "autoayudas", es un concepto diferenciador del resto de productos y servicios que se ofrecen.

En segundo lugar, no se trata de "adaptar a los inadaptados" por cuestiones de justicia social, se trata de conseguir objetivos utilizando a veces el poder, otras la razón, otras el liderazgo, eso si sobre una base de valores éticos comunes, pero no con el interés de crear "casas comunes" para que todos vivan en ellas, si no para conseguir éxitos colectivos mediante hacer realidad las visiones compartidas y las aspiraciones de todos.

En tercer lugar, se puede observar la "calidad" de los servicios que ofrecen en este curioso test para ver cómo es la política de "tu organización" en donde no se cita ni una sola palabra sobre conceptos tan básicos y elementales en inteligencia política como son:  el proceso de formación de estrategias, el alineamiento organizativo con ella, la sincronía con el Capital Intelectual, el liderazgo más adecuado para la organización dada la estrategia, el ejercicio del mando alineado con todas ellas y la auditoría de los resultados para ir mejorando y aprendiendo. Imagino que por lo visto, estos temas son lo suficientemente profundos como para poder abordarlos, o a lo mejor, y no quiero ser malpensado, es que los temas que si que se abordan son los cómodos para el poder establecido, que es al fin y al cabo, el que paga las facturas de los consultores.

En cuarto lugar, el término "Political Intelligence" figura como una marca registrada con su correspondiente "TM" como se puede ver en numerosos sitios de esta web, lo cual me hace aún más gracia por la manera en que una marca, que en teoría está para diferenciar un producto del de la competencia, se intenta adueñar de todo un concepto para cerrar en si todo el debate que pudiera haber a su alrededor. Yo supongo que las leyes de la Propiedad Intelectual del Reino Unido y sus tribunales no actuarán contundente contra cualquier profesor que honradamente pretenda enseñar inteligencia política y nombre a sus conocimientos como se lo permite el diccionario tal y como le ampara su libertad de expresión. ¿Se imagina que alguien registrara como marca los términos "matemáticas" "estadística" "crecimiento" o "ventas"?. ¿Qué sentido tiene entonces la ley de Propiedad Intelectual? ¿Reducir el número de palabras del diccionario que se puede utilizar sin problemas?.

Me parece que es la manera perfecta de cerrar el universo del debate y del discurso, porque, y cito definiciones básicas, si la política es el arte de gobernar colectivos y la inteligencia es la capacidad para resolver problemas logrando éxitos y sin cometer errores, el término "inteligencia política" sería la capacidad de gobernar colectivos logrando éxitos y cometiendo los menores errores posibles, término perfectamente claro, y que cualquier persona puede entender y utilizar. Entonces... ¿Por qué protegerlo como si fuera una marca?. ¿Cómo se procedería contra cualquier persona que escribiera en su blog, una definición diferente, como es mi caso?. ¿Argumentarán que me estoy aprovechando de su reputación para vender mi producto, pirateando su marca?.

En fín, ya lo decía el viejo libro bíblico del Eclesiastés, en relación a quienes admiran a estos simpáticos "consultores", y esto es algo que muchos han denominado como el "Teorema fundamental de la estadística": Sin lugar a dudas: "El número de tontos es infinito".

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