La visión que cada uno tiene de lo que será el futuro es, la mayor parte de las veces, un sumatorio de todos nuestros miedos e ilusiones, ya que ahí proyectamos tanto la realización de nuestras necesidades como la de nuestras inseguridades.
En esta página que os pongo (Gapminder) podéis ver como un uso curioso del software y de las matemáticas permite ver que el futuro no va a ser como la mayor parte de las noticias nos anuncian que será y que por lo tanto, va a tener más de hacer realidad bastantes de nuestras necesidades antes que vernos limitados por nuestras frustraciones.
En esta entrevista, podéis ver aparte de un uso de este software, una exposición clara y sencilla de porqué la imaginación de las personas y de los colectivos es completamente necesaria para crecer y desarrollarse.
Con la imaginación, las personas somos capaces de ver más allá de nosotras mismas, de trascender nuestra propia realidad y superarla. De ver soluciones en donde otros sólo ven problemas.
La imaginación es una forma más relacionarnos entre nosotros, evita que caigamos en la rutina y en la frustración, ayudándonos a pensar de una forma diferente y creativa. Nos diferencia del resto de los animales porque nos ayuda a cambiar y a evolucionar sin necesidad de tener que aprender de la experiencia.
En la educación de las personas, se debería tener en cuenta que hay que dejar un tiempo y un lugar reservado para su desarrollo, por que sirve para proyectarnos por encima de las circunstancias que nos rodean y que, muchas veces, nos limitan demasiado.
Y la importancia viene porque en un estudio prospectivo del tipo que sea y en donde no se pueden trabajar con datos, si no con tendencias y opiniones, siempre se tiene en cuenta la presencia de una serie de soluciones abiertas o escenarios que no sabemos si tendrán lugar, pero con los que tendremos que trabajar como hipótesis para buscar las implicaciones que pueden tener en el momento presente.
Es decir, que según la imagen que tengamos de nuestra imaginación, así seremos más o menos proactivos ante nuestro futuro, ya que así ayudaremos a construirlo. Y esto es importante porque puede llegar a condicionar de la mejor forma posible nuestra vida del presente.
No podemos dejar de pensar que la inteligencia, con sus capacidades de análisis y de síntesis, vaya a poder resolvernos todos los problemas, puesto que casi todos ellos tienen una parte emocional. En cambio, la imaginación, si que puede llegar a donde la inteligencia no llega, y mucho más en los términos de colectividad y liderazgo que estamos exponiendo en este blog y que es adonde queremos llegar, al terreno más práctico de la gestión de las organizaciones.
La imaginación política, y lo hemos escrito bien y por ello lo repetimos, la imaginación política es también un derecho de los equipos de trabajo, que debería ser desarrollado mediante técnicas de creatividad, apoyadas por la Dirección, para poder dotar de nuevos sentidos a todo cuanto se realiza a nivel organizativo.
El problema es que el poder habitual suele matar la imaginación colectiva de los equipos de trabajo, sin darse cuenta de que en la creatividad bien alineada, tiene una de las fuentes más notables de ventajas competitivas, por que o bien no lo ve útil, o bien le produce temor. Y en esto volvemos a lo que ya hemos dicho varias veces: el poder cuanto se reparte o se comparte, disminuye; en cambio, el conocimiento y la imaginación, cuando se comparten, aumentan.
Por eso, estamos convencidos de que la inteligencia política tiene que aprender a gestionar la imaginación, de la misma forma que tiene que aprender a gestionar el conocimiento y todo aquello que siga la ley de que al compartirlo, aumenta. Por la sencilla razón de que si no nunca podrá optimizar los recursos y capacidades de las organizaciones que están bajo su responsabilidad. Y esto les tiene que quedar absolutamente claro tanto a los dirigentes como a todos los trabajadores de todas las organizaciones que aspiren a subsistir a lo largo de un tiempo, puesto que todos tienen su parte de responsabilidad en la construcción del futuro, ya que sólo así podrán optimizar sus actuaciones.
Ya que no sólo el desarrollo, si no también el futuro que deseamos, va a estar en función de cómo nosotros y todas las organizaciones en general, sepamos como gestionar y desarrollar nuestra imaginación.
Es un desafío demasiado serio como para no querer afrontarlo.
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